Se llamaba Abril y en el año 1941 comenzó a trabajar en un hogar que confirmaría su modo de entender el mundo.
Aquel matrimonio Marqués, culto y adinerado con el que vivía interna y con el que veraneaba en San Sebastián, con los que acudía a las corridas de toros, con los que tantos paseos dio por el parque del retiro, etc... Le harían vivir la más extraña y maravillosa de las experiencias; entablaron una estrecha relación siempre manteniendo el respeto y sabiendo el lugar que ocupaba en el hogar.
Tanto es así que nadie se extrañaba cuando paseaba por aquellos grandes pasillos tarareando sus canciones favoritas y soñaba con el futuro dentro de veinte años, nadie, ni siquiera la hermana del señor, que adoraba sentarse en una mecedora en un rincón de la casa, prestaba atención cuando la veía pasar y sin dar mayor importancia se seguía abanicando como acostumbraba cuando se sentaba allí.
Pasados unos años, la casa había perdido luz, se respiraba frío, los rincones se habían vuelto sombríos. Algo iba mal, el señor había caído enfermo y guardaba reposo en cama casi sin aliento y con el alma agotada, acordándose de cómo se había marchado meses antes su hermana y de ver que irremediablemente su partida había llegado.
Triste y desolada por la muerte de su marido, la señora tomó la decisión de alejarse de la casa durante un tiempo para que el duelo fuera menos duro. Así que Abril se dispuso a preparar todo el equipaje e iba de un lado a otro de la casa cuando le ocurrió una de las experiencias más inesperadas que creía que nunca viviría. En uno de los recorridos por aquellos pasillos mientras iba cargada de maletas, una luz, algo brillante y llamativa captó su atención, y allí al girarse vio sentada en la mecedora de aquel rincón a la hermana del señor (que había fallecido tiempo atrás) y le dijo sin ni siquiera mirarla:
- "¡Preparad, preparad lo que queráis que no os va a dar tiempo a iros a ningún lado!". Mientras se abanicaba y lo relataba con una ligera sonrisa. Era la primera vez que la veía sonreír.
A los tres días la señora falleció.
Al mes siguiente volvía a su casa y comenzaba otra nueva vida, aunque comenté al principio, nunca volvería a ser la misma, ni igual sería su forma de entender el mundo.
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lunes, 4 de junio de 2018
lunes, 31 de agosto de 2015
La anciana
Una noche de verano, mi primo y yo hablábamos de cosas sin importancia. La calle donde nos encontrábamos estaba desierta, pero a lo lejos, mientras charlábamos, se podía contemplar a una mujer muy anciana, bajita, vestida con ropa negra y caminando sumamente despacio. Era bastante tarde, las dos o así de la madrugada, y nos extrañó ver a una mujer tan mayor paseando sola. Cuando llegó a nuestra altura, se quedó mirándonos fijamente aunque no le dimos demasiada importancia y seguimos hablando, pero a los diez segundos de que pasara volvimos a mirar a la mujer ¡¡y no había nadie!!, era imposible, la calle era muy larga como para que hubiera desaparecido tan rápido y caminaba tan despacio que no podía haber desaparecido así sin más... Fuimos corriendo a buscarla pero nada, no había rastro de la señora por ningún sitio. Nunca más volvimos a verla, ni supimos que pudo pasar. ¿Fue un fantasma tal vez?
domingo, 30 de agosto de 2015
Los sacos de harina
Este suceso tan extraño ocurrió en un pequeño pueblo de Galicia. La persona que lo presenció lo describía de esta manera:
"Era de noche, más o menos sería la una, había pasado el día en casa de mi suegra y volvía a mi casa. Iba yo sola así que caminaba deprisa pero algo hizo que me detuviera un momento. La casa del panadero del pueblo, que se encontraba en el camino de vuelta a mi casa, estaba rodeada de sacos de harina, habría al menos ¡cincuenta!, nunca había visto tantos sacos allí, pero eso no fue lo raro, al continuar andando miré hacia atrás para ver la casa y ya no había nada, ni un solo saco... Salí corriendo para llegar a casa lo antes posible. A la mañana siguiente nos enteramos de que el panadero había muerto..."
"Era de noche, más o menos sería la una, había pasado el día en casa de mi suegra y volvía a mi casa. Iba yo sola así que caminaba deprisa pero algo hizo que me detuviera un momento. La casa del panadero del pueblo, que se encontraba en el camino de vuelta a mi casa, estaba rodeada de sacos de harina, habría al menos ¡cincuenta!, nunca había visto tantos sacos allí, pero eso no fue lo raro, al continuar andando miré hacia atrás para ver la casa y ya no había nada, ni un solo saco... Salí corriendo para llegar a casa lo antes posible. A la mañana siguiente nos enteramos de que el panadero había muerto..."
sábado, 29 de agosto de 2015
Avistamiento en el cielo de Madrid
Hace unos días en el cielo de Madrid, concretamente sobre el madrileño pueblo de Móstoles, se pudo observar una especie de objeto circular que se mantenía parado en el cielo y cambiaba de forma.
Así nos lo cuentan los testigos que lo vieron:
"Eran cerca de las 22:30 de la noche y estábamos en la terraza, de repente una luz estaba parada en medio del cielo. Se veía muy bien porque no estaba lejos, a unos 5 km más o menos de nuestra casa. Tenía forma redonda y una especie de aro que lo rodeaba. Lo raro era que se mantenía parado y aparecía y desaparecía, por eso pensamos que no podía ser un avión. Además cambiaba de forma todo el rato. A los segundos desapareció dejando un rastro blanco... "
Así nos lo cuentan los testigos que lo vieron:
"Eran cerca de las 22:30 de la noche y estábamos en la terraza, de repente una luz estaba parada en medio del cielo. Se veía muy bien porque no estaba lejos, a unos 5 km más o menos de nuestra casa. Tenía forma redonda y una especie de aro que lo rodeaba. Lo raro era que se mantenía parado y aparecía y desaparecía, por eso pensamos que no podía ser un avión. Además cambiaba de forma todo el rato. A los segundos desapareció dejando un rastro blanco... "
lunes, 2 de febrero de 2015
El vestido azul (experiencia anónima)
Eran las 7 de la mañana, estaba solo en casa, era una noche de verano. La puerta entre abierta dejaba que pasara la corriente por mi habitación. Detrás de ésta un pasillo largo y solitario, solo acompañado de algunos cuadros.
Me acababa de despertar, y mi mirada se quedo inmóvil al mirar hacia la puerta. Un vestido azul se mecía por la corriente, no había piernas, era como si ese vestido azul flotase.
Cerré los ojos y los abrí de nuevo, y seguía estando allí. Me levante de un sobresalto, pensando que algún familiar rondaba por la puerta (lo mas lógico), corrí hacia la puerta, la abrí del todo y allí no había nada, ni vestido, ni un trozo de tela que se meciese por la corriente, nada....
Intente buscarle algo de lógica, pero era imposible que allí estuviera lo que acababa de ver.
Me acababa de despertar, y mi mirada se quedo inmóvil al mirar hacia la puerta. Un vestido azul se mecía por la corriente, no había piernas, era como si ese vestido azul flotase.
Cerré los ojos y los abrí de nuevo, y seguía estando allí. Me levante de un sobresalto, pensando que algún familiar rondaba por la puerta (lo mas lógico), corrí hacia la puerta, la abrí del todo y allí no había nada, ni vestido, ni un trozo de tela que se meciese por la corriente, nada....
Intente buscarle algo de lógica, pero era imposible que allí estuviera lo que acababa de ver.
lunes, 26 de enero de 2015
El hombre del sombrero (experiencia personal)
Hola, ante todo, gracias por leerme, es mi primera entrada en este blog, y como tal, quiero explicar una de mis experiencias que hizó interesarme por los temas sobre ocultismo y misterio.
Era un niño de quince años en una tarde de verano. Estaba con mis amigos, como cualquier niño, y más en época de vacaciones.
Nos causó curiosidad un rumor que corría sobre una "casa embrujada" y abandonada en medio del campo. Era una casa solariega, nada alrededor, solo una inmensa explanada y al borde de ésta un río y algunos árboles. Empezamos a curiosear por el entorno, esperando nada, simplemente buscar un poco de aventura.
Cerca de la casa, a unos diez metros, vimos a un hombre con unas ropas desaliñadas y oscuras, algo curioso por la época del año y el calor que hacía. Llevaba también un sombrero gris ancho que ocultaba su rostro y una hoz en su mano rígida. Estaba totalmente inmóvil, su cabeza baja, no se inmutó al vernos, era como si no estuviéramos.
Ante tal visión corrimos pensando que era algún cuidador de la casa, pero para nuestra sorpresa, al mirar de nuevo, ya no estaba, había desaparecido, haciendo imposible la posibilidad de que se fuera de allí tan rápido. Como comenté antes, estaba a unos diez o veinte metros de la casa, y nuestra mirada apenas se retiró de su gélido aspecto unos dos segundos.
Al paso de los años, según he leído muchas personas han tenido experiencias similares con el hombre misterioso del sombrero, y esta es la mía, que la quería compartir con vosotros.
Si a alguien le ha pasado algo parecido, me encantará escuchar su historia. Este es un blog personal, aparte de contar las más interesantes historias y noticias sobre misterio, quiero contar las mías y las de muchos de vosotros si así lo deseáis.
Nos vemos amigos.
Era un niño de quince años en una tarde de verano. Estaba con mis amigos, como cualquier niño, y más en época de vacaciones.
Nos causó curiosidad un rumor que corría sobre una "casa embrujada" y abandonada en medio del campo. Era una casa solariega, nada alrededor, solo una inmensa explanada y al borde de ésta un río y algunos árboles. Empezamos a curiosear por el entorno, esperando nada, simplemente buscar un poco de aventura.
Cerca de la casa, a unos diez metros, vimos a un hombre con unas ropas desaliñadas y oscuras, algo curioso por la época del año y el calor que hacía. Llevaba también un sombrero gris ancho que ocultaba su rostro y una hoz en su mano rígida. Estaba totalmente inmóvil, su cabeza baja, no se inmutó al vernos, era como si no estuviéramos.Ante tal visión corrimos pensando que era algún cuidador de la casa, pero para nuestra sorpresa, al mirar de nuevo, ya no estaba, había desaparecido, haciendo imposible la posibilidad de que se fuera de allí tan rápido. Como comenté antes, estaba a unos diez o veinte metros de la casa, y nuestra mirada apenas se retiró de su gélido aspecto unos dos segundos.
Al paso de los años, según he leído muchas personas han tenido experiencias similares con el hombre misterioso del sombrero, y esta es la mía, que la quería compartir con vosotros.
Si a alguien le ha pasado algo parecido, me encantará escuchar su historia. Este es un blog personal, aparte de contar las más interesantes historias y noticias sobre misterio, quiero contar las mías y las de muchos de vosotros si así lo deseáis.
Nos vemos amigos.
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